Las reinas de mi casa

Las reinas de mi casa
Luna y Kira

martes, 24 de agosto de 2010

El asesino que salvó una vida (artículo de Pérez Reverte)

Se llamaba Tanis Semielfo. Thantalas, en el lenguaje de los elfos Qualinesti. Llegó a casa de Beatriz, su dueña, en Culleredo, con dos meses cumplidos, desnutrido, deshidratado, lleno de pulgas, enfermo de displasia: Una desconfiada bolita gris. Ella lo cuidó sin escatimar vacunas, desparasitaciones, piensos especiales, cien mortadelos mensuales por el tratamiento durante ocho meses. Ya saben. Los que tienen perros lo saben. Noches en vela, sobresaltos, meadillas por aquí y por allá, si no tuviera perro esto no pasaría, tus diarreas por todas partes, cabroncete, y yo partiéndome el lomo para comprarte comida y llegar a fin de mes. A cambio, lo que también saben los que saben: el misterio leal de sus ojos, su presencia callada a los pies de la cama, su fuerza tranquila, el trueno del vozarrón perruno, su pataza torpe apoyada en tu brazo pidiendo una caricia, su trufa húmeda y fría, sus miradas de consuelo. De adoración. Si alguien mira a Dios, piensas, sin duda debe mirarlo así.




También colmillos, por supuesto. Diecisiete meses después, la bolita asustada y enferma, pesaba cincuenta y cinco kilos, con setenta y dos centímetros de cruz, y una boca en la que cabía la cabeza de un niño. Es un perro asesino, le dijeron a su dueña. Un Fila Brasileño. No vivirá mucho, porque tiene el hígado enfermo; pero, mientras tanto, cuidado con el. Mata. Su dueña tuvo mucho cuidado. También quiso saber más. Investigó, reconstruyendo la siniestra biografía genética de su perro. Naturalmente, a ella no podía ser ajena la mano del hombre. Tanis era un perro hecho para el combate, un guerrero antiguo con una estirpe gladiadora tan vieja como la Historia: El Canis Familiaris Inostranzevi, el moloso persa, griego, asirio, el onzeiro, el cabezudo, el boiardeiro brasileño. Hace dos mil años, sus antepasados destripaban leones y gladiadores en el Coliseo de Roma, acompañaban a las legiones del César, cuidaban su ganado y despedazaban bárbaros con idéntica eficacia; y todavía hace siglo y media, sus descendientes cazaban esclavos para los blancos en las selvas amazónicas. Por eso los cachorros Fila tienen ojos de viejo, y alma llena de costurones, y mirada resignada, hecha de siglos, de sangre y de fatalidad – su dueña me dijo que los ojos glaucos de Tanis le recordaban al Capitán Alatriste -: el hombre los hizo asesinos, y lo saben. Sin embargo, cuando tiene un amo no hay lealtad comparable a la suya. Los Fila, como casi todos los perros, son fieles súbditos de reyes que no los merecen: luchan en guerras que no son suyas, dejándose matar a cambio de una palabra, una caricia o una mirada. Nadie ama como ellos aman. Nadie tocará al dueño mientras sigan en pie, luchando. Hablo de esos mismo dueños que luego, cuando los perros están viejos, enfermos o inválidos – a veces por obedecer sus órdenes- los abandonan, los envenenan, los echan a un pozo o los ahorcan.



Eso era Tanis: un sicario. Una pistola cargada y amartillada en manos de los hombres. Uno de esos perros que, cuando el amo baja la guardia sale en los periódicos y en el telediario, convertidos en criminales por la estupidez o crueldad del dueño, porque la naturaleza tiene extrañas oscuridades, o simplemente porque, en un mundo lleno de gente desquiciada, es lógico que se desquicien los animales. El caso es que, un día, Tanis, el asesino al que los vecinos, con toda la razón del mundo, miraban con recelo y miedo, paseaba por el parque junto a su dueña, entre niños jugando y mamás sentadas en los bancos. De pronto, un Pastor Alemán que estaba cerca – a diferencia del Fila, y en principio, el Pastor Alemán es un ciudadano libre de toda sospecha- atacó a un niño de tres años llamado Martín. Por las buenas. Directamente a la garganta.



Entonces Tanis Semielfo, Thantalas, en el lenguaje de los elfos Qualinesti, voló sobre la hierba. Todo el mundo, dueña incluida, creyó que se sumaba a la matanza. Pero no. Se fue derecho al otro perro, fajándose con él a dentelladas. Sangre colmillos y jadeos: un alarde profesional, resultado de siglos de adiestramiento. Y no lo degolló allí mismo porque el Pastor alemán se largó con el rabo entre las patas. El niño, derribado en mitad de la refriega, lloraba entre los gritos histéricos de su madre. Y entonces, el perro asesino, cojeando con una pata lastimada y en alto, fue a tumbarse panza arriba, junto a él, para que le acariciara la barriga.




La historia es verídica, para que luego digan de los perros asesinos. Hay que cambiar las leyes YA!!!!
El problema son los dueños, no los perros.

jueves, 12 de agosto de 2010

QUE ME LO EXPLIQUEN......

La verdad, yo sabía que yo era una persona rara, con muchas manías pero desde luego hay gente mucho, mucho peor.
Hoy llego a trabajar y me dice el "compañero" (por llamarlo de alguna manera, claro) que no utilice la impresora de arriba y que si la jefa me pregunta yo no la he usado. Esa impresora cuando se compró nos dijo que la utilizásemos porque las copias salían por el mismo dinero que la impresora grande de abajo. Se ve que ayer lle llegaría la factura y montó en colera, porque las copias eran más caras ( a saber cuánto más caras).
Después de esta muestra de racanería me pongo a trabajar. Tenemos unas hojas de sucio que, como la mayoria de la gente, son folios usados partidos por la mitad. Ayer dejé anotados unos números que necesitaba utilizar hoy y como no, mi señora jefa se ha dedicado a romper la hoja y tirarla, pensando que tiene derecho, claro. Y al mirar en la basura veo hojas de sucio en blanco rotas. ¿Adivinais qué ha pasado?
Pues que como esas otras hojas no tienen el mismo tamaño todas y son un poco más grandes que las que tengo las ha roto y tirado........
Es decir, su racaneria se ve arrastrada por sus rarezas. Prefiere tirar hojas utilizables porque no son todas del mismo tamaño, pero monta en cólera porque le sale la copia a 0,00005 € más la copia de una fotocopiadora que apenas se utiliza, la verdad.

En fin, no coment.......

martes, 10 de agosto de 2010

MASCOTAS

En fin, todos sabéis que adoro a los perros.
Hoy he estado buscando sitios a dónde ir con la mia y claro, no hay nada de nada. Sí que hay hoteles donde aceptan perros, en los que por supuesto no pueden entrar en el restaurante ni dejarlos solos en la habitación, así que mi dilema es ¿dónde comes pues?. Porque si es verano aún hay terrazas pero en invierno, ya me diréis.
Y también he encontrado la normativa municipal sobre tenencia de animales. A ver, que hay que ser cívico lo entiendo, que hay que intentar que tu perro no moleste a los vecinos también lo entiendo, pero que cualquiera pueda tener churumbeles y que te molesten y que encima no puedas decirles nada porque son niños pero la gente se permita el lujo de decirte que lleves a tu perro a un adiestrador es indignante.
Y os preguntaréis a qué viene esto........ Pues a unos vecinos tocahuevos que tenemos que ya nos han dicho 3 veces que nuestra perra llora cuando nos vamos y encima se permiten el lujo de decirnos que la llevemos a un adiestrador..........Ejem......que vives en un piso de mierda, sino quieres ruido te vas a vivir al campo y te quejas a los grillos de que hacen ruido.
A lo que iba, que me he puesto a pensar y se que en otros países se cobran unos impuestos a las personas que tienen mascotas, pero, y ahí está el quid de la cuestión, es que tienen muchos sitios habilitados para sus mascotas.
En el reglamento ese te dicen que los perros no pueden hacer sus cosas en los parques, cosa que veo perfectamente razonable y normal, ya que a mi tampoco me gusta pisar caquitas por las calles o sentarme en la hierba y tener una sorpresilla al levantarme, pero es que tampoco tenemos sitios específicos para nuestras mascotas, y cuando los hay, los invaden los niños, con lo cual los inhabilita para las mascotas.
Por lo tanto, me gustaría que se tuviese en cuenta a las personas que hemos decidido tener mascotas y somos personas responsables, porque nos gustaría ir por la calle con la tranquilidad de saber que tenemos un sitio para poder llevar a nuestros amigos a jugar con otros perros sin peligro para ellos y tampoco para los niños, por lo que estos espacios no deberían estar pegados a parques infantiles, sino ser lógicos y hacerlos en sitios donde no molesten ni sean molestados tampoco.
¿Alguna opinión?